A mediados del siglo XVIII fue la máquina a vapor la que marcó la primera revolución industrial que transformó el mundo. Hoy, la convergencia de tecnologías digitales, físicas y biológicas parecen ser el nuevo hito que da origen a lo que los economistas denominan “la cuarta revolución industrial”.

En esta era, el surgimiento e integración de nuevas tecnologías como: cloud computing, big data, el internet de las cosas (IoT), la inteligencia artificial, la robótica, machine learning, realidad virtual y aumentada, blockchain y las plataformas móviles junto con las redes sociales, están transformando la vida económica, social y tecnológica del mundo.

Ahora bien, ¿cómo resumir el gran cambio que supone la interconexión de todas esas tecnologías? Una sola palabra “data”, millones y millones de bytes de datos disponibles para ser analizados y convertidos en información. Esta es la revolución de la información completa, en tiempo real y al alcance.

En ese orden, las organizaciones se ven duramente impactadas por estas tecnologías, pues implica una nueva forma de hacer las cosas y por ende, de competir en un mercado global con consumidores hiperconectados a los que ya no hace falta preguntarles: “¿qué quieren?” Sino, que basta con explorar los datos estructurados o no, de sus redes sociales o los sitios más frecuentados de su navegador móvil.

Las organizaciones están obligadas a transformarse digitalmente, pues de lo contrario no sobrevivirán a un entorno competitivo cada vez más volátil y demandante dominado por la inmediatez y flexibilidad. Pero, ¿qué implica la transformación digital para las empresas? Es un cambio en la forma de ver y hacer las cosas, implica la reducción de los procesos, la automatización del trabajo que la gente hace, a través de software, para convertirlos únicamente en datos.

Esta nueva visión voltea el foco a la experiencia del cliente, en entenderla para predecir su comportamiento a través de los datos y actuar con rapidez para ganar su atención o mejor su “clic”, entablando así una relación de la que seguro la compañía aprenderá –aunque no concrete la venta-. La experiencia del cliente es el centro del negocio ahora, donde las empresas deben enfocarse en obtener la información de calidad para definir sus estrategias.

La transformación digital también obliga a las organizaciones a reflexionar sobre las premisas, hipótesis y supuestos establecidos en su modelo de negocio y en su plan estratégico, pues la búsqueda de diferenciación para generar valor se antoja cada vez más compleja de encontrar y sobre todo de mantener por mucho tiempo.

Ante esta realidad, el proceso estratégico de las organizaciones ya no puede estar basado únicamente en aspectos de carácter cualitativo y apreciativo, sino que la digitalización facilita la toma de decisiones basada en los datos, así como también transforma el diseño de estrategias a través de la exploración de la data que dejan los clientes en su paso por el perfil digital de la empresa.

Otro aspecto relevante que trae consigo la transformación digital en su impacto al proceso estratégico, es precisamente el control de gestión. En un mundo basado en datos se hace aún más relevante desarrollar la capacidad de asociación de estos con indicadores y a su vez, a los problemas. En la medida que esta capacidad se incrementa y se toman decisiones oportunas con base a eso, la eficiencia de la organización también se eleva.

Visto esto, surge la interrogante, ¿cómo avanzamos hacia la transformación digital desde la estrategia empresarial? Aquí algunas sugerencias:

  1. Considera el análisis de datos digitales como fuente del diagnóstico estratégico de la organización. No te quedes únicamente con supuestos e hipótesis basadas en la experiencia de los analistas, debes contrastarlas y fundamentarlas con los datos
  1. Describe el entorno competitivo considerando la posición de la empresa en el mundo digital. La frontera entre lo físico y lo virtual es cada vez más delgada y el éxito dependerá del uso que podamos darle a los datos
  1. Asegúrate de definir objetivos estratégicos que impliquen el uso intensivo de las nuevas tecnologías. Es necesario dibujar nuestro camino el mundo digital para comprometernos en avanzar en esa dirección
  1. Destina un presupuesto estratégico para llevar a cabo la transformación digital de la organización. Con solo desear estar en el mundo digital, no se conseguirá la información de calidad, necesitas destinar recursos para mejorar tu posición en el entorno virtual
  1. Incluye programas de capacitación sobre nuevas tecnologías en tus planes de desarrollo del talento y compleméntalos con incentivos por innovación tecnológica. Los jóvenes profesionales de la organización, estarán encantados de contribuir en esta tarea, pues les resulta su ambiente natural
  1. Finalmente, no te olvides que la transformación digital es un proceso que requiere esfuerzo, dedicación y esencialmente tiempo, el recurso más valioso actualmente. ¡Eso sí! Esta vez, hazlo con prisa y sin pausa.

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