¿Cuál debe ser el precio de mi producto? ¿Cuánto debo cobrar por mis servicios? ¿Cuánto puede ser mi ganancia? ¿Cuánto debo desembolsar en gastos de operación? Son solo algunas de las preguntas que todo emprendedor y microempresario se formulan al momento de iniciar un negocio o lanzar un nuevo producto o servicio. Ahora bien, la respuesta acertada para esas interrogantes requiere de información importante que se debe obtener previamente.

 

Antes de definir la factibilidad económica de un negocio o proyecto, se requiere realizar un estudio, o varios, lo suficientemente profundo como para obtener la información precisa respecto a: contexto o entorno en el que se desarrollará la iniciativa, mercado objetivo, la tecnología a emplear y las operaciones que se requieren realizar para alcanzar los objetivos planteados.

 

Para llevar a cabo de manera ordenada los estudios referidos, vale la pena echar mano del know-how acumulado por la disciplina de la dirección de proyectos. Desde esta óptica, se entiende que el proyecto surge como respuesta inteligente a una “idea”, como, por ejemplo, iniciar un nuevo negocio, crear un nuevo producto, implementar una nueva tecnología, o para aprovechar una oportunidad. En ese orden, el objetivo de formular un proyecto es poder convertir ideas de negocio en un conjunto de pasos ordenados que den suficiente información para poder tomar la decisión de invertir en esa idea o descartarla, minimizando los riesgos de pérdidas.

 

Entonces, ¿cómo avanzamos en esta tarea? A pesar de que acordamos que deben darse una serie de pasos, la verdad es que es un proceso ordenado pero iterativo que a continuación intentamos explicar:

 

  1. Comprende el entorno en el que se desarrolla tu negocio o proyecto: cualquier cambio en el contexto político, económico, social, tecnológico y legal puede colocar en jaque tu idea de negocio. Comprender el ambiente externo a tu proyecto implica realizar una lista de posibles factores o variables que potencialmente impacten los resultados esperados.

 

  1. Estudia el mercado suficientemente: debes conocer con detalle el o los segmentos de clientes (target) al que va dirigido tu producto o servicio, implica entender sus hábitos, comportamientos, toma de decisiones de compra, ubicación geográfica y en especial, sus necesidades. Analiza la potencial demanda, necesitarás datos confiables. Echa un vistazo a la potencial competencia, conoce sus estrategias de mercado, sus marcas y productos, explora su perfil digital para conocer la conexión que genera con los consumidores.

 

  1. Evalúa las tecnologías y procesos: analiza todos los aspectos técnicos, tecnológicos y operativos para la producción o fabricación de los nuevos bienes, o la prestación de servicios. Evalúa todas las opciones disponibles y considera aspectos como: existencia de nuevas tecnologías, diseño de procesos productivos, ubicación o acceso a los centros de producción y proveedores de materia prima, aspectos legales, organizativos y fiscales.

 

  1. Ahora sí, determina la factibilidad económica: con la información recabada en los estudios anteriores, analiza y define una estrategia de precios acorde al mercado, estima los costos y gastos asociados a tu proyecto (negocio), determina los flujos de efectivo que generaría tu negocio o proyecto y aplica las técnicas de valuación de inversión como valor presente neto, período de recuperación de la inversión y tasa interna de retorno.

 

Es imprescindible contar con información oportuna y detallada sobre los aspectos resaltados anteriormente, esto implica disponer de cifras provistas por fuentes objetivas y que soporten las decisiones y conclusiones tomadas.

Finalmente recuerda, los beneficios económicos son consecuencia de la generación de valor para los clientes.

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Solve : *
19 − 10 =